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Historia del Equipo Dental y sus Componentes

19 sept
15 min de lectura

Por: Eduardo Ramos Garbiras

Odontólogo - Magister Salud Pública

La odontología de hoy, denominada en sus inicios como arte dental, nació en la antigüedad, y sus registros datan de 3500 a.C. en la antigua Mesopotamia.

Las evidencias arqueológicas y documentales muestran que las sociedades humanas han intentado aliviar el dolor y tratar las enfermedades de los dientes desde épocas muy remotas. En Mesopotamia existen evidencias de prácticas relacionadas con la higiene oral desde aproximadamente 3500 a. C., entre ellas el uso de palillos dentales. Los textos cuneiformes también contienen recetas y tratamientos para diferentes afecciones de los dientes y de la cavidad oral. Sin embargo, es importante señalar que no debe confundirse esta evidencia con la existencia de una odontología organizada como profesión en el sentido moderno. [1]


La evidencia arqueológica de procedimientos sobre los dientes es todavía más antigua. En el yacimiento neolítico de Mehrgarh, en el actual Pakistán, se encontraron once coronas de molares pertenecientes a nueve adultos, con perforaciones realizadas en dientes de personas vivas. Estos hallazgos fueron fechados entre 7500 y 9000 años antes del presente y constituyen una de las evidencias más antiguas conocidas de una práctica que puede considerarse una forma de protoodontología. [2]


Desde entonces, la atención de las enfermedades y lesiones de la boca ha estado relacionada no solamente con los instrumentos utilizados, sino también con el lugar, la posición del paciente y la postura del operador. La historia del equipo dental es, por lo tanto, también la historia de la búsqueda de mejores condiciones para realizar el trabajo odontológico.


Los primeros espacios y posiciones para la atención dental

Los primeros tratamientos dentales se realizaban en condiciones muy diferentes de las actuales. En determinados períodos históricos, las extracciones podían efectuarse con el paciente sentado en el suelo, mientras el operador sujetaba firmemente su cabeza entre las piernas o las rodillas. La literatura medieval proporciona testimonios de estas posiciones. El célebre cirujano Abu al-Qasim al-Zahrawi, conocido en Occidente como Abulcasis, describió diferentes procedimientos quirúrgicos e instrumentos en su obra Kitab al-Tasrif. En relación con la extracción dental, sus indicaciones muestran la importancia que ya tenía la posición relativa del paciente y del operador durante el procedimiento. [3]


Estas descripciones permiten comprender que, mucho antes de que apareciera el sillón dental propiamente dicho, ya existía la necesidad de buscar una posición estable que facilitara el acceso a la cavidad oral.


De la silla común al sillón dental

La literatura histórica y la iconografía permiten reconstruir parcialmente la evolución del mobiliario utilizado durante los procedimientos dentales. Las pinturas y grabados de diferentes épocas muestran a operadores realizando extracciones y otros procedimientos en espacios públicos, barberías, consultorios y domicilios.


Los primeros elementos que podríamos considerar como “sillones” dentales fueron, en realidad, sillas comunes adaptadas para realizar procedimientos. Las sillas de madera y los sillones utilizados en los hogares o por los barberos fueron modificados progresivamente para proporcionar mayor estabilidad al paciente.


Durante la Edad Media, la cirugía estuvo estrechamente relacionada con los monasterios y con el clero. Las disposiciones eclesiásticas del siglo XII contribuyeron progresivamente a separar las actividades quirúrgicas de las funciones de los religiosos. El Concilio de Tours de 1163 constituye uno de los antecedentes importantes de este proceso. Los barberos, que habían colaborado con los religiosos en diversas actividades quirúrgicas, fueron adquiriendo experiencia y asumieron progresivamente procedimientos que incluían sangrías, pequeñas cirugías y extracciones dentales. [4,5]


En el siglo XVIII se consideraba que era mejor colocar al paciente en una postura inferior a la del dentista durante la extracción de una muela. Ludwig Cron prefería operar con el paciente sentado en el suelo sujetando con firmeza la pierna del dentista, grabado de su libro Aderlassen und Zahn-ausziehen. (Sangrado y extracción de muelas, 1717).


Con el desarrollo de las ciudades y de los oficios, los cirujanos y barberos fueron diferenciando progresivamente sus actividades. La extracción dental permaneció durante mucho tiempo vinculada a cirujanos, barberos-cirujanos y operadores que ejercían diferentes actividades relacionadas con la salud.


Las representaciones artísticas de los siglos XVI al XVIII muestran con frecuencia estas intervenciones realizadas en espacios públicos y con el paciente sentado en sillas ordinarias o adaptadas. Estas imágenes constituyen una fuente importante para conocer la evolución del mobiliario dental, aunque deben interpretarse con cautela, porque una pintura no necesariamente representa una práctica universal de la época.


Pierre Fauchard y la búsqueda de una mejor posición

Un cambio importante se produjo durante el siglo XVIII. Pierre Fauchard (1678-1761), considerado uno de los padres de la odontología moderna, publicó en París, en 1728, su obra Le Chirurgien Dentiste, ou Traité des Dents. Esta obra constituye uno de los textos fundamentales en la consolidación de la odontología como campo profesional. [6] Fauchard concedió importancia a la posición del paciente y a la comodidad del operador. En sus descripciones aparecen sillas y asientos adaptados para facilitar los procedimientos dentales. Por esta razón, resulta más apropiado situar a Fauchard dentro de un proceso de transformación del mobiliario dental, y no afirmar que fue simplemente el inventor del sillón odontológico.


Josiah Flagg: uno de los primeros sillones diseñados específicamente para odontología

Hacia 1790, el odontólogo estadounidense Josiah Flagg modificó una silla Windsor y la adaptó específicamente para la atención odontológica. Incorporó un reposacabezas ajustable y amplió uno de los apoyabrazos para disponer de un espacio donde colocar instrumentos. Esta adaptación constituye uno de los primeros ejemplos claramente documentados de una silla diseñada específicamente para pacientes odontológicos. La American Dental Association reconoce a Flagg por la construcción de la primera silla conocida hecha específicamente para pacientes dentales. [7] La importancia de esta modificación no estaba solamente en la comodidad del paciente. También mejoraba la eficiencia del operador al proporcionar un mejor soporte para la cabeza y un lugar cercano para colocar los instrumentos.


James Snell y el sillón reclinable

Durante la década de 1830 se produjo otro cambio fundamental. El inglés James Snell desarrolló una silla odontológica ajustable que permitía modificar la posición del respaldo y del asiento. Las fuentes históricas sitúan este desarrollo alrededor de 1831-1832. La silla de Snell incorporaba, además, un reposapiés y elementos destinados a facilitar el trabajo del operador. La American Dental Association identifica a Snell como el inventor del primer sillón dental reclinable. [7,8] La importancia de este diseño radicaba en que comenzaba a permitir una modificación deliberada de la posición del paciente, acercándose progresivamente al concepto moderno de sillón odontológico.


Los sillones portátiles

Durante el siglo XIX también se desarrollaron soluciones para los odontólogos que trabajaban de manera itinerante. En 1847 aparecen referencias a modelos asociados a Jones, White & Co., destinados a facilitar el trabajo de los profesionales que se desplazaban de un lugar a otro. Estos modelos incorporaban elementos como reposacabezas y dispositivos auxiliares para iluminación. La existencia de estos sillones muestra que la evolución del equipo dental no estuvo determinada únicamente por la atención en consultorios permanentes. También fue necesario responder a las necesidades de los odontólogos ambulantes.


La industrialización del sillón dental

A mediados del siglo XIX, la industrialización comenzó a transformar profundamente la fabricación del equipo odontológico. Hasta ese momento, muchos sillones eran fabricados o modificados individualmente por los propios profesionales. Posteriormente, empresas especializadas comenzaron a producir modelos comerciales cada vez más sofisticados.


La empresa S. S. White desempeñó un papel importante en esta evolución. En 1871 presentó un sillón de estructura completamente metálica, lo que representó un cambio importante frente a las estructuras predominantemente de madera. [8] Los nuevos mecanismos permitieron modificar la altura, la inclinación y la posición del paciente mediante sistemas mecánicos.


El sillón Morrison

James Beall Morrison desarrolló durante la década de 1870 un sillón con un rango de movimientos mucho mayor que el de sus antecesores. La patente de Morrison se sitúa en 1872 en algunas fuentes históricas, mientras que otras referencias señalan una patente posterior relacionada con el desarrollo de su sillón. Lo importante desde el punto de vista histórico es que el diseño de Morrison permitió que el operador pudiera trabajar sentado y que el paciente adoptara diferentes posiciones. Por esta razón, el sillón Morrison constituye uno de los antecedentes más importantes del sillón dental moderno. [8,9]


El sillón hidráulico de Wilkerson

En 1877, Basil Manly Wilkerson patentó un sillón dental hidráulico. El nuevo mecanismo permitía elevar y bajar el sillón mediante palancas y facilitaba diferentes movimientos de la estructura. El sistema hidráulico sustituyó progresivamente muchos de los mecanismos basados exclusivamente en manivelas y permitió realizar los cambios de posición con menor esfuerzo. El modelo Wilkerson llegó posteriormente a permitir posiciones prácticamente horizontales. [8,10]

Este desarrollo representó un avance importante tanto para la comodidad del paciente como para la ergonomía del operador.


Greene Vardiman Black y el consultorio odontológico

Hacia finales del siglo XIX, la odontología había comenzado a consolidarse como una profesión científica y técnica. En 1885, Greene Vardiman Black, una de las figuras fundamentales de la odontología moderna, trabajaba en su consultorio de Jacksonville, Illinois. Las imágenes de su gabinete permiten observar las características del equipo odontológico de la época y constituyen un importante registro histórico del ambiente de trabajo del odontólogo durante el siglo XIX. El estudio de estos consultorios permite apreciar que la evolución del sillón no puede separarse de la evolución de los demás componentes del equipo dental: instrumentos, iluminación, sistemas de transmisión, mobiliario y organización del espacio de trabajo.


Del sillón mecánico al sillón eléctrico

Durante las primeras décadas del siglo XX comenzaron a incorporarse mecanismos accionados mediante energía eléctrica. La evolución fue gradual. Durante la década de 1920 todavía eran comunes los sistemas accionados mediante pedal o bombas mecánicas, pero la incorporación de motores eléctricos redujo progresivamente el esfuerzo físico necesario para modificar la posición del sillón. El Museo de Odontología de la Universidad del Pacífico documenta esta transición y señala 1924 como un momento importante en la sustitución de los sistemas accionados por pedal por mecanismos eléctricos. [8] En las décadas de 1920 y 1930 los sillones comenzaron además a integrarse con otros elementos del consultorio, dando origen progresivamente a la unidad dental como conjunto.


El sillón dental en el siglo XX

Después de la Primera Guerra Mundial se produjo un cambio importante en el diseño. Los sillones comenzaron a abandonar progresivamente los diseños ornamentados y adoptaron formas más sencillas y funcionales. Aparecieron respaldos y asientos con diseños más anatómicos y mecanismos que permitían colocar al paciente en posiciones cada vez más favorables para el trabajo odontológico.


El gran cambio llega en 1940, toda una revolución: Ritter Co. crea un sillón para dentistas con aire a presión. El asiento estaba equipado con torno, dispositivo para que el paciente pudiera expulsar la saliva durante las intervenciones y un aparato para realizar radiografías que mejoraba el trabajo del dentista.


A finales del siglo XIX comienza la industrialización de los sillones dentales próximos a los patrones actuales. Aparece el sillón con pedal en 1890, en 1900 con el nacimiento de la odontología pediátrica alcanzó gran demanda el sillón manufacturado. También durante los años 1887 a 1930 se utilizaba un sillón portátil y de fácil montaje. Estaba acoplado a una caja donde era transportado hasta el lugar donde era necesario.


En la década del 20 existieron otros sillones, estos utilizaban cintas en el tórax, en el abdomen y en las piernas del paciente que servían para su seguridad, eran menos anatómicos que los actuales y recordaban un sillón de barbero.


Ya en los años 30 aparece el típico sillón dental manufacturado con pedal y John Naughton diseña el primer sillón reclinable en 1958.


Otro de los diseñadores modernos que hicieron grandes contribuciones para lo que son actualmente los sillones dentales, fue Jhon Anderson en 1957 quien se basó para su nuevo diseño en los modelos de asientos para pilotos de aviones bombarderos. Él demostró que el sillón tradicional en donde el usuario está sentado, es una posición estresante y en la cual se induce fácilmente al desmayo.


En definitiva, la evolución del sillón dental está marcada por cambios para favorecer la comodidad y experiencia en el dentista del usuario, así como el trabajo del profesional.


Es necesario mencionar que ya la práctica del cirujano dentista requería menos esfuerzo después de 1924 cuando el motor eléctrico substituye el pedal del sillón.


La transición hacia la odontología realizada con el paciente en posición reclinada fue especialmente importante. La posición horizontal o semihorizontal permite mejorar el acceso a la cavidad oral y facilita que el operador mantenga una postura más cercana a la posición neutra. Los estudios modernos de ergonomía odontológica señalan que la posición supina del paciente es generalmente favorable para mantener una postura más neutra del operador y facilitar el acceso a las diferentes zonas de la cavidad oral. [11]


El concepto de ergonomía

La evolución del sillón dental no debe entenderse únicamente como una sucesión de inventos. Es también la historia de la ergonomía aplicada a la odontología. La ergonomía busca adaptar el trabajo, los instrumentos y el ambiente a las características del ser humano. En odontología esto implica considerar simultáneamente la postura del paciente, la postura del odontólogo y de su auxiliar, la ubicación de los instrumentos, la iluminación, la visibilidad y la posibilidad de realizar movimientos eficientes. El objetivo es disminuir los movimientos innecesarios, reducir la fatiga y contribuir a prevenir los trastornos musculoesqueléticos relacionados con la práctica profesional. [11,12] En la actualidad, la posición supina del paciente, el adecuado ajuste del cabezal y la posibilidad de modificar la altura y la inclinación del sillón son elementos fundamentales para favorecer el trabajo ergonómico. [11,12]


El diseño anatómico

Durante el siglo XX se desarrollaron diferentes conceptos de sillón anatómico.

En este proceso también es interesante mencionar el trabajo de Le Corbusier y Pierre Jeanneret. En 1928 se diseñó la conocida Chaise Longue, posteriormente identificada como LC4, que buscaba adaptar la posición del cuerpo humano a una superficie de descanso. Aunque esta pieza no fue diseñada como sillón odontológico, su importancia para la historia del diseño radica en el interés por la adaptación de la forma del mobiliario a la anatomía y a la comodidad del usuario. No debe afirmarse, sin embargo, que Le Corbusier diseñó directamente el prototipo del sillón odontológico moderno. Es más apropiado señalar que los principios de diseño anatómico desarrollados en el mobiliario del siglo XX coincidieron con la tendencia que también transformó el sillón dental. La novedad principal de esta silla de Corbusier consiste como lo podemos observar en la foto en la angulación que se presenta entre cadera-muslo y muslo-pierna, ángulos iguales, ambos de 135° en donde el usuario adquiere una posición que es mas acostado que sentado, y ello elimina los puntos de tensión.


La revolución del diseño en las décadas de 1950 y 1960

La década de 1950 representa otro momento importante en la evolución del sillón dental. En 1958, Sanford Golden y sus colaboradores desarrollaron el sillón Ritter-Euphorian, un sillón reclinable que constituyó un importante avance en el diseño de los sillones odontológicos. Ese mismo año, John Naughton desarrolló otro concepto de sillón reclinable con una configuración más flexible del asiento y respaldo. [8] El diseño de Naughton tendría una influencia particularmente importante en la evolución posterior del sillón odontológico moderno. El cambio fundamental consistió en colocar al paciente en una posición cada vez más horizontal, mientras el odontólogo podía trabajar sentado detrás o alrededor de la cabeza del paciente. Esto transformó no solamente el sillón sino la organización completa del consultorio.


La unidad dental moderna

Durante las décadas de 1960 y 1970 el sillón dental comenzó a integrarse con otros elementos del equipo. El sillón dejó de ser un mueble aislado y pasó a convertirse en el centro de una unidad de trabajo que incluía instrumentos rotatorios, sistemas de agua y aire, aspiración, iluminación, escupidera y controles. El diseño buscaba facilitar el trabajo a cuatro manos, permitiendo una mejor integración entre el odontólogo y el auxiliar. El sillón de la década de 1970 ya presentaba una apariencia mucho más cercana a la actual: líneas contorneadas, superficies acolchadas, mecanismos eléctricos o hidráulicos y una integración cada vez mayor de los equipos auxiliares. [8]


El sillón dental en el siglo XXI

Durante el siglo XXI el sillón dental ha incorporado nuevos sistemas electrónicos, memorias de posición, controles digitales, motores eléctricos, mecanismos de seguridad, superficies de fácil limpieza y diferentes soluciones destinadas a mejorar la ergonomía y el control de infecciones. Los fabricantes también han desarrollado sistemas que permiten programar posiciones específicas para diferentes procedimientos y facilitar la entrada y salida del paciente. El sillón contemporáneo debe permitir las diferentes posiciones necesarias para facilitar el acceso del odontólogo a la cavidad oral, sin perder de vista la comodidad y seguridad del paciente.


Definición de sillón dental

Un sillón odontológico, también denominado sillón dental, es un equipo fundamental del consultorio odontológico en el que se coloca al paciente durante los procedimientos.

Su diseño tiene dos objetivos fundamentales: proporcionar al paciente una posición estable, segura y confortable, y permitir al odontólogo y a su auxiliar acceder adecuadamente a la cavidad oral manteniendo una posición de trabajo ergonómica.


Entre sus principales componentes se encuentran:

Cabezal

Debe proporcionar soporte adecuado a la cabeza y permitir su ajuste de acuerdo con el procedimiento que se va a realizar. Los cabezales articulados permiten modificar la posición de la cabeza del paciente para facilitar el acceso a las diferentes regiones de la cavidad oral.

Respaldo

Debe permitir modificar la inclinación del tronco del paciente y facilitar las diferentes posiciones de trabajo.

Asiento

Debe proporcionar un soporte adecuado y distribuir de manera apropiada el peso del paciente.

Apoyabrazos

En determinados diseños proporciona soporte para los brazos y facilita la entrada y salida del paciente.

Base

Es el elemento que proporciona estabilidad al sillón y permite transmitir las cargas hacia el piso.

Panel de control

Permite controlar las diferentes funciones del sillón y puede estar localizado en el propio sillón, en el módulo odontológico o en otros elementos de la unidad.

Lámpara operatoria

Proporciona la iluminación necesaria para visualizar adecuadamente el campo operatorio.

Sistema de aspiración

Permite retirar saliva, agua, sangre y otros fluidos o residuos producidos durante los procedimientos.

Escupidera

Permite al paciente eliminar líquidos y residuos durante determinados procedimientos.


Clasificación de los sillones dentales

La siguiente clasificación corresponde al esquema docente atribuido al Dr. Gerardo Umaña Llanos, profesor de la Universidad del Valle, y se conserva como parte del material histórico y pedagógico de esta clase.

a. Silla de campaña

Es una silla elemental, desarmable y de fácil transporte. Puede utilizarse en actividades extramurales o en lugares donde no existe una unidad odontológica convencional.

b. Silla tradicional hidráulica

Tiene características semejantes a las antiguas sillas de peluquería y dispone de un sistema hidráulico accionado mediante una palanca para modificar su altura.

En algunos diseños, la disposición de los controles puede dificultar el trabajo sentado del operador.

c. Silla tradicional eléctrica

Es semejante a la anterior, pero utiliza un sistema eléctrico para elevar y modificar la posición del sillón.

Los modelos más sofisticados permiten controlar diferentes movimientos mediante motores independientes.

d. Sillón anatómico

Busca proporcionar comodidad tanto al paciente como al operador.

Entre sus ventajas se encuentran:

  1. Distribución más uniforme del peso del paciente.

  2. Reducción de puntos de presión.

  3. Facilitación de la entrada y salida del paciente.

  4. Facilitación del trabajo sentado del odontólogo.

  5. Mejor integración entre odontólogo y auxiliar.

  6. Mayor facilidad para colocar al paciente en posiciones ergonómicamente favorables.

d.1. Sillón anatómico modificado

Conserva elementos del sillón tradicional, pero incorpora un asiento y un respaldo con un diseño más adaptado a la anatomía corporal.

e. Sillón dental simplificado

Es un modelo elemental que conserva los principios básicos del sillón anatómico, pero reduce al mínimo sus componentes con el propósito de disminuir costos y facilitar su utilización en determinados contextos.



La Lampara Dental

Muchas veces el cansancio que afecta al operador, esta relacionado con la pésima utilización de la lampara o el sillón. A pesar de todas las incomodidades que tenga un consultorio odontológico mal dotado, tal vez la más mortificante es la ausencia de una fuente luminosa que nos permita ver bien la boca del paciente.


Razones que justifican la presencia de la lampara

  • Calidad.

  • Productividad.

  • Fatiga.

  • Distancia focal corta.

  • Baja reflexión de los tejidos bucales.

  • Detalles mínimos de trabajo.

  • Utilización del espejo.

  • Determinación de colores.

  • La Iluminación del Consultorio

La correcta iluminación del consultorio odontológico es aquella que más se acerca a la iluminación natural dada por la luz solar.


La iluminación ideal del consultorio odontológico se logra con lamparas fluorescentes con reflectores plateados en su base.


Iluminación Alrededor del sitio de trabajo

E1: 8000 Lux área del operador.

E2: 500 Lux área posterior al paciente.

E3: 1000 lux área de la auxiliar.


Lux: (Voz latina: luz) Física: Unidad de intensidad de iluminación, equivalente a la de la superficie de 1 metro cuadrado sobre la que incide normalmente un flujo luminoso de 1 lumen. Su símbolo es lx. (Salvat).


Lumen: Unidad de flujo luminoso (lm).

Componentes de una lampara dental

  • Fuente energética.

  • Bombilla.

  • Transformador.

  • Reflector.

  • Condensador.

  • Filtro Calórico.

  • Interruptor.

  • Control de Intensidad.

  • Manija.

  • Soporte o brazo.

  • Lampara Dental


FUENTE ENERGETICA:

Corriente eléctrica, bien sea corriente alterna o continua.

BOMBILLA:

Ideales las incandescentes, y de ellas las halógenas o de cuarzo.

Constituidas por un filamento de tungsteno, bulbo sellado y lleno de gas inerte para evitar la oxidación del filamento, base o soporte y un reflector de cuarzo.


VENTAJAS DE LA BOMBILLA HALOGENA:

  • Pequeña y compacta.

  • Capacidad de reflexión (cuarzo) del 100%.

  • No forma manchas negras por oxidación de altas temperaturas.


TRANSFORMADOR:

Para mejor rendimiento con un menor costo de consumo, se diseñan las lamparas para trabajo con altos voltajes. La red es de 110-120 voltios, entonces se requiere para transformarla en bajas tensiones.

REFLECTOR:

Concentra los rayos luminosos producidos por la bombilla y refuerza su capacidad de iluminación.


CONDENSADOR:

Condensa los rayos luminosos en rayos fuertes y concentrados.

FILTRO CALORICO:

Para eliminar al máximo el calor indeseable de las lamparas dentales, vienen con un sistema de filtración de rayos calóricos, a veces incluido dentro del mismo sistema óptico.


INTERRUPTOR:

Para apagar y prender a voluntad la lampara.

CONTROL DE INTENSIDAD:

Semejante al interruptor, permite cambiar la iluminación.


MANIJA:

Permite la fácil movilización y localización espacial de la lampara.

La lampara deberá conservar allí su posición.

Debe ser en metal y resistente a los desinfectantes.


SOPORTE O BRAZO:

Une la lampara con su base.

Se puede localizar en el techo, la pared, en el mismo equipo o en el piso.

El soporte debe permitir múltiples movimientos.

En su interior están los cables eléctricos.


Características ideales de una lampara dental

“No es tan importante el diseño exterior, como si lo es la calidad de la luz producida”

Una lampara dental debe reunir ciertas condiciones para ser considerada como optima:

  • Iluminación.

  • Temperatura de color.

  • Indice de rendimiento de color.


Lampara optima

Iluminación:

En el centro del área de trabajo 8000 - 20000 lux.

Temperatura de color:

Debe ser de unos 5500 °K

Indice de rendimiento de color:

La más cercana a 100.


Corriente Eléctrica

Puede ser de dos tipos: alterna o continua.

Las instalaciones se pueden hacer en serie o en paralelo.

La mayoría de los aparatos se instalan en paralelo (ventiladores, rayos X, cavitron, amalgamador, etc.), pues en su instalación están cerrando el circuito.

Instalaciones en paralelo

Instalaciones en serie

Fusible

“Que puede fundirse, hilo o chapa metálica fácil de fundirse, que se coloca en algunas partes de las instalaciones eléctricas para que, cuando la corriente sea excesiva, la interrumpa fundiendose”. Se instala en serie. La presentación comercial más frecuente para los fusibles es de 30 y 60 amperios. Ello es la capacidad de resistencia del fusible que debe ser evaluada por alguien que conozca de ello.


Vatiaje: Se refiere al consumo de un aparato o lo que es lo mismo a su trabajo.


Voltaje: Se refiere al tipo de corriente que llega por las líneas, o sea la tensión que tiene la corriente.


La tensión más utilizada es 110 voltios. Las más comunes son 110 y 120 voltios.


Cuidados para una lampara Dental

  • Tener referencia exacta del bombillo.

  • Limpieza de la lampara con tela suave.

  • Desinfección solo de controles.

  • El brazo o soporte (lubricación).

  • No tratar de reparar si esta caliente.

  • Localización adecuada:

  • Entrada y salida del paciente.

  • Alcance de operador y auxiliar.

  • Solo debe iluminar la boca.

  • Que no moleste el calor producido.



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