Novena de Aguinaldo al Niño Jesús

Actualizado: 16 dic 2021

Por: Eduardo Ramos Garbiras

Tradicionalmente en Odontocedro hemos celebrado la Novena de Aguinaldos, en ella siempre hacemos oración por todas las necesidades de nuestros pacientes, amigos y colaboradores. El año pasado por tema de pandemia grabamos las novenas para estar un poco más cerca de nuestros pacientes aprovechando la virtualidad.. Queremos compartir en este 2021 con nuestros amigos y pacientes la novena, para ello te anexo los link de cada día de celebración de las novenas que van a estar disponible en nuestro canal de YouTube y en donde vas a encontrar en cada uno de los días el significado de esta celebración.


Vive estas fiestas con mucho fervor y paz. Muchas bendiciones y un abrazo grande !!!


DIA PRIMERO

El Pesebre, manifestación de la sencillez y humildad de Dios

La palabra pesebre significa establo, lugar donde la tradición afirma que nació Jesús. También es conocido en algunos lugares como el Nacimiento o el Belén. La representación del Nacimiento de Jesús se atribuye a San Francisco de Asís, quien en el año 1223 decidió celebrar una Noche Buena dentro de una cueva próxima a Greccio (Italia); este «pesebre viviente» se representó con diversas personas y animales de la población, y tomó como base bíblica los Evangelios de san Mateo y san Lucas. San Francisco quiso revivir este hecho histórico para que la gente que no sabía leer ni escribir en su época comprendiera un poco mejor el significado de la Natividad y el misterio que revelaba. Luego de la representación del Nacimiento, a la media noche se celebró la Santa Misa para celebrar juntos las gracias recibidas. Al pasar el tiempo, la representación en vivo fue sustituida por figuras de diversos materiales. El Concilio de Trento impulsó la instalación del pesebre en las Iglesias durante la época de la Navidad, pero fue hasta finales del siglo XVIII que los nacimientos o pesebres salieron de las Iglesias y ocuparon un lugar primordial dentro de los hogares y las plazas. El Pesebre representa la sencillez y la humildad de Dios, que, siendo el Creador del universo y del género humano, se hace como uno de nosotros para ofrecernos la Salvación y devolvernos la esperanza y la alegría tras afrontar las consecuencias del pecado.


DIA SEGUNDO

El Árbol de Navidad es símbolo del amor eterno de Dios

En la tradición europea, los antiguos germanos creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos por el dios Odín, representado en un árbol gigantesco al cual rendían culto especial en cada solsticio. San Bonifacio, evangelizador de Alemania e Inglaterra, derribó la creencia del árbol que representaba al dios Odín y en el mismo lugar plantó un pino, símbolo del amor de Dios, y lo decoró con manzanas y velas, para darle un verdadero sentido cristiano. De esta manera, las manzanas representan las tentaciones y la tendencia al pecado al que está expuesto el ser humano; las velas, por su parte, representaban a Jesús, Luz del mundo, y la gracia que la humanidad recibió al acoger al Salvador en su vida. La tradición del árbol de Navidad se difundió por toda Europa en la Edad Media y tras las conquistas y migraciones, llegó también a América Latina. Con el paso del tiempo, se cambiaron las manzanas por esferas y las velas por luces que representan la alegría y la luz que Jesucristo trajo al mundo. Hoy, las esferas de colores representan las oraciones que se elevan durante el Adviento para preparar el corazón para el Nacimiento de Jesús. En la punta del árbol se suele poner una estrella que representa la fe que guía la vida del Creyente hacia el camino de la Salvación. Aprovechemos estos días para explicarle cada símbolo a los más pequeños, de tal manera que le encuentren un sentido espiritual a este tiempo de esperanza, alegría y amor.


DIA TERCERO

La Estrella nos lleva por el camino de la esperanza

Según la Sagrada Escritura, la estrella de Navidad o Belén es la estrella que guió a los Magos al lugar donde nació Jesús. Representa la luz que anticipa la manifestación divina que fortalece la fe de los creyentes, como guía a los Magos, y la luz inagotable y refrescante que disipa las tinieblas para darnos esperanza, ya que indica el camino para encontrarnos con el Salvador. Saber descubrir la estrella y seguirla es un programa de vida. Ella es una llamada a emprender el camino del sentido de la vida; Todos tenemos una misión especial en este mundo; A veces esta llamada puede parecer más interesante, otras menos, pero en todas nuestras vidas aparece una estrella. De hecho, el mundo está poblado de estrellas, es decir, de signos que hay que saber descubrir, ya que si supiéramos ir más allá de lo obvio de las cosas, del mundo y de los acontecimientos, descubriríamos las señales que nos conducen hacia un horizonte más esperanzador . Y una vez reconocemos las señales, hay que tener la voluntad decidida de seguirlas por diversos caminos, aunque estos no sean fáciles de recorrer y a veces pensemos que vamos sin rumbo, perdidos por el desierto de las incertidumbres personales. La invitación es a estar atentos para descubrir los signos que nos conducen a Jesús.


DIA CUARTO

La Mula y el Buey nos llaman a ser humildes y a mantener cálido el hogar de Jesús

Nos encontramos en esta oportunidad con dos personajes muy importantes dentro de nuestro pesebre: la mula y el buey. De acuerdo con la tradición, la mula representa al animal más humilde de la creación, es símbolo de paz, pobreza y coraje; mientras el buey tiene como función calentar con su aliento la cuna del Niño Jesús. De esta manera, el buey nos invita a mantener en un ambiente cálido y amoroso cada uno de los hogares, para poder reconocer al Señor. Así las cosas, tanto la mula como el buey no son productos de la fantasía piadosa, son símbolos proféticos, revelados tras la unidad del Antiguo y el Nuevo Testamento, los cuales se han convertido en acompañantes del acontecimiento de la Navidad. La mula y el buey responden a la cita de Isaías 1, 3, donde el Profeta dice que el buey conoce a su amo, y el burrito a aquel que le da de comer, pero que el Pueblo de Dios no conoce a su Señor. Es por eso que, en la noche de la Navidad, estos dos animalitos abren sus ojos para reconocer al Salvador. y al encontrarse con su fragilidad, le ofrecen su calor. De igual manera, cada uno de nosotros estamos llamados a abrir nuestros ojos para adorar al Niño Jesús, reconocer que Él es nuestro Salvador y que somos su pueblo.


DIA QUINTO

Como los Pastores, ¡Vamos a adorar al Señor!

Jesús fueron unos pastores, quienes representan la humildad, la sencillez, el servicio, el apoyo y la alegría de quienes protegen con amor a su rebaño. Seguramente debían ser muy vigilantes, desconfiados, toscos, nada refinados y debían estar armados con cayados para defender a su rebaño y guiarlo hacia pastos abundantes. El pastor debe dedicar todo su tiempo a su rebaño, buscar la oveja perdida, cuidar de las enfermas, atender a las recién nacidas, recogerlas a todas en el redil y curar a las heridas. De esta manera, los pastores representan a quienes son dóciles al mensaje Divino, pues se abrieron a la Buena Nueva que anunció el ángel, y con alegría y confianza, creyeron en su mensaje. San Lucas nos dice que, al Al Nacimiento de invitados ver al Niño en el pesebre junto a su Madre y a san José, reconocieron las cosas anunciadas acerca de El y con reverencia y amor, se postraron a adorarlo. La gracia de Dios los envolvió con su luz y vio en El la esperanza de su salvación. Hoy cada uno de nosotros recibimos el anuncio del Nacimiento de nuestro Salvador, que nos invita a ser humildes, sencillos y pobres de corazón para aceptar en su ternura el amor de Dios que, loco de amor por la humanidad, se ha hecho hombre para llevarnos a Él.


DIA SEXTO

Los Ángeles nos invitan a ser mensajeros de buenas noticias: Paz y Esperanza

Hermanos, contemplemos ahora a otros personajes muy importantes, no solo en el pesebre, sino en toda la historia de la salvación: los ángeles, nobles mensajeros del Señor que tuvieron gran participación en el Nacimiento del Hijo de Dios. Ellos simbolizan la gloria, la bondad, el amor y la misericordia de Dios hacia la humanidad. Los ángeles son los encargados de anunciar la buena noticia a los pastores: «Gloria en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad». Ellos han bajado del cielo para confirmar el Nacimiento del Hijo de Dios y la salvación a la humanidad. Por eso en nuestro pesebre no puede faltar el ángel que nos recuerda que el anuncio revelado a los pastores también lega hasta nuestro tiempo y, junto a ellos, nuestro espíritu y nuestras voces se elevan para entonar con profundo gozo que la gloria de Dios ha bajado a la tierra para traernos paz, esperanza y amor. Seamos mensajeros como los ángeles y enseñemos a nuestros niños a ser constructores de paz, a comunicar mensajes de esperanza y a llevar a cabo gozo a quienes se encuentran agobiados por las circunstancias de la vida.


DIA SEPTIMO

Como María, participemos en el misterio de amor que Dios realiza en nosotros

Estamos ya próximos a celebrar el Nacimiento del Niño Jesús, nuestro Salvador, por eso dediquemos nuestra meditación a María, mediadora entre Dios y la humanidad para que el misterio de la salvación llegara hasta cada uno de 'nosotros. Al contemplar a María en el pesebre nos encontramos con una joven que participa activamente en el misterio que se realiza en Ella. Miles de mujeres de todo el mundo saben por lo que está pasando María: «Dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre» (Lc 2, 7). De esta manera, María vive la experiencia del parto en una situación de suma pobreza y en un lugar que no era oportuno para dar a luz al «Hijo del Altísimo». Ella no puede ofrecer al Niño ni siquiera lo mínimo que suelen preparar las madres para honrar y proteger a su recién nacido; por el contrario, María debe envolverlo en los pañales que, seguramente por precaución, llevaba en su austero equipaje. Sin ropa fina ni ajuar especial, tuvo que acostarlo sobre unas pajas, «en un pesebre», cuna improvisada procurando que esté cómodo y no pase frío. María lo contempla, lo adora y lo atiende lo mejor que puede; tanto Ella como José saben que tienen ante sus ojos al Amor amante del Señor y que no hay alegría más grande para ellos. Enseñemos a nuestros hijos a ser dóciles al amor como María y a contemplar el verdadero Regalo que nos ha dado el Señor, en la persona de su Hijo amado.


DIA OCTAVO

Como San José, custodiemos a Jesús y adorémoslo en Silencio

Hoy es el alumbramiento y la Virgen María y san José no parecen una familia muy afortunada. María experimenta los dolores que anuncian que pronto su Hijo va a nacer. Imaginemos el sufrimiento de José por no hallar un sitio adecuado para María y para que el Hijo de Dios pueda nacer dignamente, pues todas las posadas estaban ocupadas y no había lugar para ellos. Seguramente, alguien se compadeció ante su angustia y al ver a María en su dolorosa situación, les advirtió que a las afueras había cuevas en las que se albergaban algunos animales para que se protegieran en la noche fría, posiblemente allí podrían encontrar abrigo mientras se desocupaba algún sitio para ellos. José, presuroso, reúne pajas preparando un espacio medianamente cómodo para que María pueda reposar. Mientras tanto, Ella, angustiada ante la novedad de este acontecimiento y ante el dolor físico que experimenta, lo mira con dulzura y gratitud. De esta manera, han tenido su Hijo en medio de grandes dificultades; sin embargo, están llenos de profunda alegría, porque se aman, se ayudan, y sobre todo están seguros de que en su historia está la obra de Dios, quien se ha hecho presente en el pequeño Jesús. José, el humilde carpintero, prepara un pequeño pesebre lleno de pajas para ofrecer calor al niño y mientras lo contempla, llora de alegría. Dispongamos nuestro corazón para adorar a Jesús en silencio como lo hizo san José y ofrezcámosle el abrigo de nuestro corazón.

DIA NOVENO

"Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado; lleva a hombros el principado, y es su nombre: «Mensajero del designio divino »". (Is 9, 5)

Jesús es el Gran Regalo de Dios

¡Feliz Navidad para todos!

Celebremos con gozo que hoy nos ha nacido el Salvador, el Mesías, el Señor. Al fijar nuestra mirada en el pesebre nos encontramos con la hermosa señal anunciada por los ángeles: «un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12). Este misterio se renueva en cada Navidad en nuestras familias y en nuestro corazón. Por eso, como los pastores venimos a ver esta hermosa señal. Acojamos el amor de Dios encarnado en la, ternura de Jesús recién nacido, gran Regalo del mismo Dios para todos nosotros. Es por eso que también entre nosotros nos hacemos regalos, porque son signo del gran regalo que nos ha hecho el Padre para que cada uno nos reconciliáramos con nuestra propia humanidad y con ÉlI. De la misma manera que el Padre se fijó en nosotros para darnos lo mejor de sí mismo, también debemos fijamos en cada uno de nuestros hermanos para compartir con ellos cosas, tanto materiales como espirituales, que pueden disfrutar con amor. Hermanos, contemplemos al Niño Jesús y, unidos a EI, asumamos con esperanza la construcción del Reino aquí en la tierra, pues, donde Él nace, podemos contemplar cómo florece la misericordia, la justicia, la paz para poder rescatar, en todos, la dignidad de hijos que ha sido restaurada con el Nacimiento de Jesús. Que la luz de Cristo ilumine todos nuestros corazones y que su amor se extienda a toda la tierra.

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